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Hoces
del Río Duratón

Ruta
circular:
Puente
de Villaseca, Priorato de San Frutos, Puente de Villaseca.
Nota
importante: Esta
ruta discurre por Zonas de Reserva del Parque Natural de Las Hoces
del Río Duratón, para poder transitar por ellas del 1 de Enero
al 31 de Julio, "es necesaria autorización". Se puede
solicitar la autorización, en La Casa Del Parque (Sepúlveda) Teléfono 921 54 05 86
DISTANCIA,
COTAS DE ALTITUD, DESNIVEL ACUMULADO Y SEÑALIZACIÓN
Longitud:
18km.
Cota
de salida: 879m.
Cota
máxima: 1010m
Altitud
acumulada: 423m.
Tipo
de recorrido: Senda y campo a través. Señalizado primer tramo con
hitos numerados (Senda de la Molinilla 1840m).
Tiempo
empleado: Incluidos descansos y paradas: 8h 15´.
Dificultad:
Media.
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Descripción:
Comenzamos a caminar desde la zona de aparcamiento situada junto al
Puente de Villaseca Km.7,1 de
la Carretera
SG-V
-2418.
Iniciando
el recorrido de la denominada Senda de
la Molinilla
(1840m de longitud. Tramo visitable todo el año). La senda
está bien definida y marcada con hitos numerados e
informativos de los nombres de las cuevas.
Lo
primero que nos sorprenderá, es la gran variedad y profusión
de vegetación, entre la que distinguiremos: Sabinas, Enebros,
Sauces, Álamo Blanco, Aliso, Majuelos, Fresno, Chopo Lombardo
y Olmos. Acompañados de juncos, carrizos, zarzas, rosales
silvestres, hiedras, fresas silvestres y un tupido manto de
hierba (Estamos en un oasis dentro de la meseta segoviana). En
cuanto a la fauna, si guardamos el silencio debido, podremos
observar: Nutria, Buitre Leonado, Alimoche, Herrerillos, Mirlo
acuático, Trucha común, Barbo y Cangrejos. |
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Tras
recorre unos 950m por esta tupida senda, llegamos al hito
número 10 "Cueva Del Cura". Abandonamos momentáneamente la senda, para ascender a la boca de la
cueva. Es
al igual que las que encontraremos más adelante, una cueva
natural escavada en la roca por procesos kársticos.
Sacamos
las linternas y nos introducimos unos cuantos metros en el
interior de esta amplia cueva. |
| Salimos de la cueva y retornamos a la senda. Pasamos el hito
número 11 "Cueva de la Parra" y llegamos al hito
número 12 "Cueva del Santero" (Nosotros también
nos adentramos en ella). |
| Tras avanzar unos 500m disfrutando de la variada vegetación,
llegaremos al final de esta Senda de la Molinilla, en el
paraje denominado como Presa de la Molinilla (Infraestructura
que se utilizaba antiguamente para suministro eléctrico de las
poblaciones vecinas). |
| Hasta aquí se puede visitar todo el año, pero a partir de este
punto, para continuar desde
el 1 de Enero
al 31 de Julio, "es necesaria autorización". Se puede
solicitar en La Casa Del Parque (Sepúlveda) Teléfono 921 54 05 86.
Seguimos
la senda, alejándonos de río, que asciende por nuestra
derecha hacia la parte superior del cañón.

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Tras
recorrer unos 165m de distancia y ganados unos 25m de altitud,
estaremos en la parte superior de la pared del cañón.
La
senda pierde su definición, pero avanzando por el borde de la
pared, seguiremos ganando altura, comenzando a disfrutar de
las impresionantes vistas de las Hoces.
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| Sus
cortados, cuevas y barrancos. Según vaya levantando el día,
los primeros vuelos de los buitres. |
| Cuando
alcanzamos la cota 960m de altitud, nos encontraremos la
primera barranquera (Tendremos que superar varias a lo largo
de la ruta). Esta nos obliga a alejarnos de la pared del
cañón y dirigirnos hacia nuestra derecha, buscando un
descenso menos pronunciado. Por el que superarla y comenzar un
ascenso asequible para acercarnos nuevamente a la pared del
cañón. |

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| El
esfuerzo "vale la pena", una nueva hoz se nos
muestra a nuestra izquierda, más espectacular que la
anterior. |
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| De
nuevo en pocos metros (160m), un nuevo barranco nos obliga a
separarnos de la pared del cañón. Repetimos la operación de
buscar el paso más accesible, para seguir avanzando y retornar
a la pared. |
| Acto
seguido (100m) nos encontramos un nuevo barranco mucho más
profundo, que nos obligara a desviarnos hacia la derecha,
bastante más que los dos anteriores, para poder superarlo.
Pero una vez superado y de vuelta al borde del cañón. Un
espectáculo ante nuestros ojos. |
| La
altura ganada, nos ofrece unas extraordinarias vistas, |

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| a
la par que nos acerca a una de las zonas de mayor
concentración de buitres.
Alcanzamos
la cota 990m y tras superar un nuevo barranco llegamos a la
pared de la Hoz en la que están enclavadas las ruinas del
Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz.
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| Bordeamos
la Hoz, recreándonos con la vista de este maravilloso enclave
(Que buen gusto ha tenido siempre la Curia, para elegir los
enclaves de sus monasterios). Nos encontramos un nuevo
barranco, que sorteamos igual que los anteriores |
| Pero
en vez de retornar a la pared del cañón, avanzaremos por el
páramo en dirección Norte por la Majada Encimera. |
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| Desde
la que veremos una nueva Hoz y al fondo El Priorato de San
Frutos. |
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| Nos
acercamos a la pared nuevamente y rodeando la Hoz por su parte
superior seguiremos la ruta. |
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| De
nuevo tendremos que salvar un pequeño barranco y pasado este,
en unos 350m llegaremos al camino que lleva desde el
aparcamiento hasta el Priorato (El aparcamiento está al final
de una pista de tierra de 4km. de longitud, que viene desde
la localidad de Villaseca). |

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| Tomamos
el camino hacia nuestra izquierda y en unos 450m de recorrido
alcanzamos El Priorato de San Frutos. |
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Donde
podremos observar la Iglesia
y ruinas del Monasterio de San Frutos del Siglo XI.
El
Priorato estuvo habitado por los Monjes de Silos desde el
año 1076
al 1835 (Desamortización). Destaca la necrópolis situada
junto al ábside de
la Iglesia
(Se tallaron en la roca tumbas antropomorfas, con la cabecera
orientada al Oeste, que luego eran tapadas con lajas de piedra
y tierra), Las Tumbas de Los Santos, el pequeño cementerio.
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Todo
ello, nuevamente, en un enclave privilegiado.
Tras
el descanso merecido y una vez disfrutado este rincón,
iniciaremos la vuelta hacia el punta de partida y final de la
ruta.
Se
puede volver por el mismo sitio, desandando lo andado o como
en nuestro caso acortando la vuelta por el páramo y las
tierras de labor.
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Alternativa
que continuamos describiendo.
Salimos
de Priorato y ascendemos por el camino hacia el aparcamiento.
Poco antes de llegar a este, a nuestra izquierda podemos
acercarnos a un pequeño mirador, desde el que tendremos la
vista del muro de la Presa del Embalse de Burgomillodo (A
nuestra derecha) y una nuevo ángulo de visión del Priorato (A
nuestra izquierda).
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| Una
vez alcanzado el aparcamiento, nos dirigimos hacia nuestra
derecha, saliendo del mismo por la esquina opuesta, en
dirección Sureste. Al fondo veremos unos campos de cultivo de
cereal y hacia allí nos dirigimos. Pero evitando la línea
recta, iremos escorándonos un poco hacia nuestra izquierda,
para pasar los barrancos por su parte inicial y evitarnos la
dureza de superar los mismos. |

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| Una
vez pasado el barranco del Quinchón de los Lobos, seguiremos
en dirección Sur, de nuevo con unos cultivos de cereal como
referencia al fondo, que tras pasar por ellos llegaremos al
barranco anterior a los Corralillos.
Aquí
de nuevo, se puede optar por retornar por lo andado en la ida
o como en nuestro caso, bajar por su canal (No tiene
dificultad) hasta el lecho del río.
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| Nosotros
bajamos al lecho del río (Era Septiembre y el caudal estaba
bajo). Queríamos disfrutar de sus aguas cristalinas, su
vegetación, la visión de truchas y cangrejos.
Además
así nos evitábamos las bajadas y subidas por los barrancos
que nos quedaban en el recorrido.
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| La
alternativa merece la pena, pues el recorrido es cómodo
y por un entorno magnifico.
El
margen del río se va estrechando hasta desaparecer junto a la
pared, pero unos metros antes un viejo árbol caído nos sirve
de puente para pasar al otro margen.
Por
el que seguiremos avanzando unos 350m más hasta alcanzar el
paraje de la Presa de La Molinilla.
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Allí
a descalzarnos y badear el río, para tomando nuevamente la
Senda de la Molinilla y tras volver a pasar por las cuevas,
llegar al aparcamiento del Puente de Villaseca, finalizando la
ruta. |
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Nuestras
Anécdotas:
Llevábamos
tiempo queriendo realizar esta ruta, pero la imposibilidad de
hacerla en las fechas habituales de nuestra temporada (Por
coincidir con las fechas de acceso restringido), han hecho que
se demorara el poder realizarla. Pero por fin, realizamos
la ruta el lunes 28 de septiembre de 2009 (Primera ruta
de la "Novena temporada de Trotamontes").
Quedamos
a las 8:30 en el aparcamiento junto al puente de Villaseca,
desplazándonos desde Madrid Ángel Castro, Zoltan, Lucas y
Carlos. Desde Segovia Marta con sus amigas Virginia (Tercera
ruta en la que nos acompaña) y María (Primera ruta).
El
día se presento como casi siempre ¡Soleado y con buena
temperatura! Así que todo estaba listo para pasar una buena
jornada.
Ángel
era el único que conocía anteriormente la ruta, los demás
empezamos a descubrir este oasis en el páramo segoviano.
Sorprendiéndonos la variada y espesa vegetación (Pese a ser
Septiembre, tras un verano caluroso y sin apenas lluvias, el
suelo está tapizado de verde), en contraste con los ocres,
marrones y grises de las paredes del cañón.
La
incursión en el interior de las cuevas del Cura y del
Santero, nos resultaron gratificantes. Pocas ocasiones hemos
tenido de poder adentrarnos en cuevas.
La
ruta hasta la Presa de la Molinilla, es muy cómoda. Pero a
partir de ahí (Punto de acceso restringido) comienza su
dificultad. En si motivada por carecer de senda definida y
tener que avanzar por pedregal, que dificulta e incomoda el
caminar.
Las
vistas del cañón son muy impresionantes, con una gran
sensación de altura. Una merecida recompensa al esfuerzo de
tener que bajar y subir tantos barrancos en el recorrido.
Desde
lo alto de la pared, vimos que un ciclista avanzaba por el
margen del lecho del río, así que decidimos que la vuelta,
bajaríamos al río cuando pudiéramos y retornaríamos por el,
hasta el final de ruta.
Llegamos
al Priorato de San Frutos con una hora de retraso en el
horario previsto. Allí comimos, apartándonos hasta el borde
de la pared (Para tener un poco de tranquilidad, estaba lleno
de "guiris" que habían venido en autocar) y tras una
hora de pausa reiniciamos la vuelta.
Como
queríamos finalizar a las 17h y además queríamos volver por
el río (Hacia calor y apetecía mojarse un poco), decidimos
que para ganar tiempo, regresaríamos directamente por el páramo hasta alcanzar la Hoz en la que vimos al ciclista. Al
llegar al aparcamiento Marta pregunto al guarda por una senda
que figuraba en el panel informativo (Coincidía con lo que le
habíamos dicho que íbamos hacer), el guarda nos saco del
error, no era una senda, sino el limite del Parque. Nos
pregunto por donde habíamos venido, tras la respuesta y lo que
íbamos hacer, nos miro con cara de sorpresa y continuamos la
ruta ¡Atrochando por el páramo!
Aún
así, aún tuvimos que sortear varios barrancos, pero con
menor profundidad por ser su parte inicial. Consiguiendo el
objetivo de alcanzar en la mitad de tiempo, la Hoz en la que
bajamos al río. Zoltan "disfrutaba como un niño" y los demás
no le fuimos a la zaga en refrescar nuestros pies (Que fría
estaba el agua).
El
río también nos proporciono el momento de aventura cuando el
margen por el que íbamos desapareció junto a la pared del
cañón. Menos mal, que un gran árbol caído, nos proporciono
un excelente puente natural para cruzarlo. Eso sí, con las
filigranas de guardar el equilibrio al transitar por el y las
risas de todos, esperando que alguno cayera al agua (La
cámara de video registrando el paso por si se producía el
chapuzón...). Al llegar al paraje de la Molinilla, decidimos
no jugarnos un chapuzón y descalzándonos badeamos el río
retornando a la senda (Que fría estaba el agua y además con
cantos rodados en el fondo ¡Para ponerle emoción!.
El
esfuerzo de la ruta comenzó hacer mella en todos, pero en
especial en nuestras amigas María y Virginia. María sufrió
un tiron muscular (Un poco de crema antiinflamatoria la ayudo
a finalizar), pero nos demostró que tiene un buen caminar.
Virginia (Esta ruta ha sido más dura que las dos anteriores
en las que nos acompaño) daba las mayores muestras de
cansancio, pero finalizo la ruta. Eso sí, pidiéndonos que en
la próxima ruta que nos acompañe, sea más suave.
A
las 16:50h llegamos al aparcamiento, cansados, pero con caras
de satisfacción por el disfrute de esta espectacular ruta.
Charlamos un rato y nos despedimos de nuestras amigas, regresando
a Madrid.
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